Explora más allá del miedo.
“Siempre parece imposible hasta que se hace.”
Nelson Mandela
Si enero es el mes de los propósitos, febrero suele ser cuando enfrentamos los bloqueos reales que surgen al intentar cumplirlos. El miedo al cambio, a salir de esa “maravillosa” zona de confort, o a que las cosas no terminen saliendo como deseamos, son algunos de esos frenos con los que solemos encontrarnos.
Quizás hayas estudiado minuciosamente tu objetivo, organizado cada uno de los pasos que tienes que seguir para conseguir lo que te has propuesto este 2025, pero resulta que ya es uno de febrero y ves que no has logrado dar el primer paso porque te has quedado paralizada.
El miedo al cambio es una reacción emocional natural ante lo desconocido, vinculada a nuestro instinto de autoprotección, que busca evitar el riesgo y la incomodidad que acompañan las situaciones nuevas.
Ese miedo al cambio puede venir dado por diferentes factores:
- Miedo a lo desconocido. Nuestra mente prefiere lo familiar aunque no sea la mejor opción porque lo conocido provoca mayor sensación de seguridad.
- Zona de confort. No salirnos de nuestra zona de confort nos protege de posibles fracasos.
- Experiencias pasadas negativas. Si en el pasado hemos tenido experiencias que no acabaron como esperabas es probable que asocies de manera inconsciente los cambios como algo negativo y que esto te genere una barrera emocional que te impide avanzar.
- Creencias limitantes. A lo largo de la vida vamos acumulando un montón de creencias que nos limitan y que si no trabajamos y somos consciente de ellas pueden suponer un problema en nuestro camino a conseguir lo que deseamos. Pensamientos como "no soy capaz" o "no merezco algo mejor" están arraigados en nuestra mente y afectan nuestra disposición para enfrentar nuevos desafíos.
- Miedo al que dirán. Tememos que nuestras decisiones sean juzgadas, que no nos apoyen o que critiquen que nos salgamos de las “normas establecidas”. La presión social puede ser un factor importante que nos evite avanzar.
- Falta de confianza en uno mismo. Sin duda la confianza en uno mismo es clave para enfrentar cambios. Cuando no creemos en nuestras capacidades, cualquier paso hacia lo desconocido se percibe como una amenaza.
Pero, ¿cómo puedes enfrentarte a este miedo al cambio que no te deja avanzar?
A continuación te doy 3 claves que puedes utilizar para empezar a trabajar en ello:
1. Reconoce tu miedo y su origen. Escribe en un papel y anota en una frase sencilla cuál es el miedo principal que en este caso no te está dejando avanzar en tu objetivo. Luego, escribe tres razones por las que crees que sientes ese miedo. Esto te ayudará a darle forma y a comprenderlo mejor sin abrumarte con demasiada información.
2. Cuestiona tus creencias. Utiliza la técnica del “¿Es esto verdad?”. Cada vez que te descubras pensando algo negativo, pregúntate si esa creencia es 100% cierta y busca evidencias que la refuten. Esto te ayudará a desafiar tus creencias limitantes.
3. Actúa a pesar del miedo y enfréntate a pequeños retos. Atrévete a salir de tu zona de confort, poco a poco. Establece retos sencillos que te saquen de tu comodidad. Acepta un plan que normalmente rechazarías por comodidad, como una cena con compañeros de trabajo o una actividad diferente a las que sueles hacer. Cada pequeña acción te ayudará a expandir tu zona de confort.
Recuerda que el miedo al cambio es completamente normal, pero no debe detenerte. Cada paso que des, por pequeño que sea, te llevará más cerca de lo que deseas.
Tómate un tiempo para reflexionar sobre lo que te he compartido y para realizar los primeros ejercicios que te propongo. Si quieres profundizar más, te invito a descargar de manera gratuita mi e-book '10 claves para enfrentar tu miedo al cambio', donde amplío más sobre el tema y te doy claves prácticas para que trabajes en ello. Puedes descargarlo aquí.
Me gustaría acabar este texto con una frase que no solo me inspira, sino que además me parece una bofetada de realidad: "Es imposible vivir sin fracasar en algo, a menos que vivas con tanta cautela que no hayas vivido en absoluto, en cuyo caso fallas por defecto." – J.K. Rowling.